Por tanto, a quien te discuta sobre ello, después del conocimiento que ha venido a ti, dile: «¡Venid! ¡Llamemos a nuestros hijos y a los vuestros, a nuestras mujeres y a las vuestras y a nosotros mismos y a vosotros mismos y supliquemos [el juicio de Dios] y que la mal dición de Dios caiga sobre los mentirosos!»